Los verbos

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Por: Manuel Antonio Conde

Twitter: @maconder

 

“Luchar”, “amar”, “compartir” y “reconocer”.

“Cuando la lucha de un hombre comienza dentro de sí, ese hombre vale algo” Robert Browning

La rutina diaria nos lleva a muchos desencuentro personales productos de la convivencia: discusiones con nuestra pareja, diferencias con los amigos, enfado con familiares, peleas con los compañeros de clase…. Pero es importante observar como todas estas situaciones requieren de volver a equilibrar nuestra lucha interior, volver a equilibrar la razón y el corazón. ¡¡Si esta lucha interior no existe, es que no existe el deseo de mejorar!!

“Amar hasta que duela y cuando duela, seguir amando. Así puede desaparecer el dolor y al final sólo queda el amor.” Madre Teresa de Calcuta.

A veces amamos, y por una razón u otra ese amor comienza a doler, y consecuentemente abandonamos ese amor. En el momento en que el amor duele, dejamos de amar porque nos cuestionamos ese amor. Quizás tengamos que cambiar el planteamiento, y es el momento en que comenzamos a aumentar nuestra amor en el momento que aparecen las dificultades, en el momento que comienza a doler, y con ello lograremos que desaparezca la dificultad gracias al amor.

“Si comparte tu pan, te gustará más. Si compartes tu felicidad entonces aumentará”. Phil Bosmans

Algunos científicos dicen que la felicidad no es un sentimiento, sino es un estado físico. La felicidad genera una gran cantidad de endorfinas, hormona que produce un estado de bienestar y reduce la sensibilidad al dolor. La felicidad implica cambios fisiológicos, produce reacciones espontáneas como la sonrisa, la risa y transmite emociones diversas como la tranquilidad, la euforia, la paz o la creatividad.

 Compartir nuestra felicidad, hará que nuestro nivel de endorfinas aumente, y con ello aumentará nuestra capacidad de ser feliz, pues repartir felicidad nos hará aún más felices.

“A quienes cuando llueve se quejan de la lluvia en vez de reconocer que olvidaron el paraguas.” Pablosky

El reconocimiento de un error es complejo. Nos han enseñado a no cometer errores, y a cuando los cometemos no decir que errores comentemos, y este estado de no reconocimiento de nuestros errores nos lleva a un estado de ansiedad que no es sano para nuestro cuerpo ni para nuestra mente.

El reconocimiento de los errores, nos ayudará en muchos aspectos. Nos ayudará a bajar nuestro nivel de stress y ansiedad, nos ayudará a aprender para no volver a cometerlos, y nos ayudará a que los demás nos acepten tal como somos, con nuestras virtudes y nuestros errores. El reconocimiento de nuestros errores, es un primer paso para que podamos crecer en nuestro autoconcimiento y nuestra autoestima.

Unviersidad de Huelva. Diario de Competencias. Enero 2016

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